25 setiembre 2006

La Cámara de Reflexiones


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El cuarto de reflexión no representa únicamente la preparación preliminar del candidato para su recepción, sino que es principalmente aquel punto crítico, aquella crisis interior, donde empieza la palingenesia que conduce a la verdadera iniciación, a la realización progresiva, al mismo tiempo especulativa y operativa, de nuestro ser y de la Realidad Espiritual que nos anima, simbolizada por los viajes.

El cuarto de reflexión, con su aislamiento y con sus negras paredes, representa un período de oscuridad y de maduración silenciosa del alma, por medio de la meditación y concentración en uno mismo, que prepara el verdadero progreso efectivo y consciente que después se hará manifiesto a la luz del día. Por esta razón se encuentran en él los emblemas de la muerte y una lámpara sepulcral, y se hallan sobre sus paredes inscripciones destinadas a poner a prueba su firmeza de propósito y la voluntad de progreso que tiene que ser sellada en un testamento.

Al ingresar en este cuarto (símbolo evidente de un estado de conciencia correspondiente), el candidato tiene que despojarse de los metales que lleva consigo y que el Experto recoge cuidadosamente. Tiene que volver a su estado de pureza originaria –la desnudez adámica- despojándose voluntariamente de todas aquellas adquisiciones que le fueran útiles para llegar a su estado actual, pero que constituyen otros tantos obstáculos para su progreso ulterior.

Debe cesar de cifrar su confianza y codicia en los valores puramente exteriores del mundo, para poder encontrar en sí mismo , realizar y hacer efectivos los valores verdaderos, que son los morales y espirituales. Debe cesar de aceptar pasivamente las falsas creencias y las opiniones externas, con objeto de abrirse su propio camino hacia la Verdad.

Esto no quiere decir que uno tiene que despojarse en absoluto de todo lo que le pertenece y ha adquirido como resultado de sus esfuerzos y premio de sus labores, sino únicamente que debe cesar de dar a estas cosas aquella importancia primaria que puede hacerle esclavo o servidor de las mismas, y poner siempre en primer lugar, por encima de toda consideración material o utilitaria, la fidelidad a los Principios y las razones espirituales.
Este despojo tiene por objeto conducirnos a ser libres de aquellos lazos que de otra manera nos impedirían todo progreso adelante.
Se trata, por consiguiente, en esencia, del despejo de todo apego a las consideraciones y lazos exteriores, con el objeto de que podamos enlazarnos con nuestra íntima Realidad Interior, y abrirnos para su siempre más libre, plena y perfecta expresión.

Lavagnini
Eli

15 agosto 2006

¿Qué es la piedra filosofal?


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¿Qué se entiende como tal? Esta cuestión, a pesar de ser tan sencilla a simple vista, es bastante difícil de resolver. Recurramos a diccionarios serios y leamos las ponderadas recopilaciones efectuadas por unos pocos “sabios” que se dignaron tratar este tema.
La conclusión es bastante fácil de plantear.

Piedra Filosofal, transmutación de metales igual a Ignorancia, Engaño y Locura.

Como resultado de esto, si reflexionamos que, en suma, para hablar de paños, más vale recurrir a quien los comercia que a un doctor en literatura, tal vez se nos ocurra establecer qué es lo que piensan los alquimistas acerca de la cuestión que nos ocupa.

Ahora bien, en medio de las consentidas oscuridades y de los numerosos símbolos que llenan sus tratados, hay un punto en el que todos están de acuerdo: el que se refiere a la definición y a las cualidades de la Piedra Filosofal.

La Piedra Filosofal perfecta es un polvo rojo que tiene la propiedad de transformar todas las impurezas de la Naturaleza.

Generalmente se cree que dicha Piedra sólo puede servir, según los alquimistas, para transformar al plomo o al mercurio en oro. Este es un error. La teoría alquímica deriva de fuentes demasiado especulativas como para localizar de esta manera sus efectos. Puesto que la evolución es una de las grandes leyes de la Naturaleza, tal como el Hermetismo lo enseña hace muchos años, la Piedra Filosofal hace evolucionar rápidamente aquello que las formas naturales tardan largos años en producir y, por esta razón, los adeptos dicen que ella actúa tanto sobre los reinos vegetal y animal como sobre el mineral, y bien se la puede denominar medicina de los tres reinos.

La Piedra Filosofal es un polvo que puede adoptar muchos colores diferentes, según sea su grado de perfección, pero que, en la práctica, solo posee dos: el blanco o el rojo.

La verdadera Piedra Filosofal es roja. Este polvo rojo posee tres virtudes:

1. Transforma en oro el mercurio o el plomo en fusión, sobre los cuales se deposita una pulgarada. (Digo en oro, y no “en un metal” que se le aproxime más o menos, como lo ha creído, ignoro por qué, un sabio contemporáneo)
2 Constituye un enérgico depurativo de la sangre y, cuando se la ingiere, cura cualquier enfermedad.
3. También actúa sobre las plantas, y las hace crecer, madurar y dar frutos en unas horas.


Estos tres puntos parecerán muy fabulosos a muchas personas, pero todos los alquimistas se hallan de acuerdo en esto.

Además, basta reflexionar para advertir que estas tres propiedades constituyen una sola: fortalecimiento de la vitalidad.

La Piedra Filosofal es pues, sencillamente, energía Vital condensada 3 en una pequeña cantidad de materia. Actúa sobre el cuerpo con el que toma contacto como si fuera levadura. Es suficiente un poco de levadura para que una masa de pan se “eleve” y agrande. De igual manera, basta un poco de Piedra Filosofal para hacer crecer la vida contenida en cualquier materia, ya sea mineral, vegetal o animal. Por esta razón, los alquimistas denominan a su Piedra: medicina de los tres reinos.

Ahora sabemos bastante sobre qué es esta Piedra Filosofal. Así podremos entender su descripción en un relato de carácter simbólico, y allí deberán tener un límite nuestras ambiciones.
Papus
Eli

24 julio 2006

El origen de las enfermedades


Toda enfermedad (y esto es algo conocido) es producida por la falta de armonía o desarmonía entre el aspecto forma y la vida. Las enfermedades aparecen donde no hay alineamiento entre estos diversos factores, el alma y la forma, la vida y su expresión, las realidades subjetiva y objetiva. En consecuencia, espíritu y materia no están libremente relacio­nados entre sí.

La desarmonía que produce lo que se denomina enfermedad, corre a través de los cuatro reinos de la naturaleza y trae esas condiciones que producen dolor (donde la sensibilidad es exquisita y está desarrollada) No obstante, estas condiciones pueden ser consideradas como purificadoras en sus efectos, y así debe considerarlas la huma­nidad si se quiere asumir la correcta actitud hacia las enfer­medades.

Desde cierto ángulo, la enfermedad es un proceso de liberación y el enemigo de lo estático y cristalizado. No crean por lo que expongo que debería aceptarse la enfermedad y anhelar el pro­ceso de la muerte. Si así fuera cultivaríamos la enfermedad y premiaríamos el suicidio. Afortunadamente para la humanidad, toda la tendencia de la vida es contraria a la enfermedad, y la reacción que produce la vida de la forma en el pensamiento del hombre, fomenta el temor a la muerte.

Otra de las razones por las cuales existe la enfermedad es la Ley de Causa y Efecto, denominada de Karma en Oriente, rige todo esto. El karma, en realidad, debe ser considerado como el efecto en la vida de la forma de nuestro planeta.

Curación esotérica
Eli

17 julio 2006

Sanación


Sanación no solo es curar lo aparente, sino ayudar a reestablecer por medio de la voluntad y de sentimientos elevados, la conexión perdida, la conciencia olvidada y de aquella relacion existente entre todos nosotros y el divino reparador.

La medicina dentro de la sanación espiritual se genera desde dentro, abriendo y retornando a la armonía que muchas veces perdemos por nuestros defectos, por nuestros apegos o por la sintonía que dirigimos hacia la negatividad.

La fuerza vital es un don inagotable, pero que sin embargo descuidamos con mucha facilidad. La Sanción es la recuperación de los flujos vitales y espirituales, que nos ligan a la verdadera medicina que es el amor interno, la certeza y la seguridad que en nuestra alma esta el germen de la vida.

El servicio y la sanación se ligan, se complementan, y muchos de nuestros hermanos que saben mucho mas que yo de este tema, conocen que los canales humanos solo se abren cuando estamos preparados para que así sea, que cada ser es llamado para este servicio, íntimamente, secretamente desde el interno.

La sanación y la protección van de la mano, así como la armonía y el equilibrio. La fuerza vital sintoniza con cada uno de nosotros en nuestros recuerdos, y en aquella remembranza del pasado que espera sea despierta.

Ejercicio: Recuperando Fuerza Vital


1.- En un lugar tranquilo, sentado o recostado en una posición cómoda, columna recta.

2.- Relajación, respiración suave, alejar de si los sonidos que perturben del ambiente.

3.- Ya relajado visualizar que estamos frente al sol, verlo en nuestra mente grande y brillante.

4.- Visualizar la luz y el calor solar que inunda todo nuestro cuerpo

5.- Pedir al Dios de nuestro corazón SANACION, concentrarnos en esta palabra.

6.- Mantener el estado de relajación, mantener la imagen el tiempo conveniente

7.- Comenzar a salir de la visualización y quedarnos con las percepciones que este ejercicio nos haya dejado, dar gracias al Dios de nuestro corazón por esta experiencia.

8.- Abrir los ojos.

Eli

04 julio 2006

Poimandrés


"Esta luz soy yo, Noûs, tu Dios, aquél que es antes de la naturaleza acuosa que se ha manifestado de la oscuridad.

En cuanto al Verbo luminoso salido del Noûs, es el hijo de Dios.

– ¿Qué?, dije.
– Aprende lo que quiero decirte de este modo: lo que en ti mira y comprende es el Verbo del Señor, y tu Noûs es Dios Padre; no están separados uno del otro, pues en su unión consiste la vida.

– Te doy las gracias, dije.
– Pues entonces fija tu espíritu en la luz y aprende a conocer esto.

Con estas palabras él me miró de frente largo tiempo, tanto que temblé ante su aspecto.

Después, cuando volvió a levantar su cabeza, yo vi en mi Noûs la luz, consistente en un número incalculable de Potencias que se tornaban un mundo sin límites, mientras el Fuego era envuelto por una fuerza todopoderosa y así, firmemente contenido, había fijado su posición.

Esto fue lo que discerní en esta visión, animado por la palabra de Poimandrés.

Como sin embargo estaba completamente fuera de mí, él me dijo nuevamente:

– Has visto en el Noûs la forma Arquetípica, el preprincipio anterior al comienzo sin fin; así me habló Poimandrés.

– Ahora bien, ¿de dónde han surgido los elementos de la naturaleza?, dije.

El respondió: – De la Voluntad de Dios, que, habiendo recibido en ella el Verbo y habiendo visto el hermoso mundo arquetípico, lo imitó, quedando modelada en un cosmos según sus propios elementos y su progenie, las almas.

Pero el Noûs Dios, siendo andrógino, existiendo como vida y luz, procreó con su palabra un segundo Noûs demiurgo que, siendo dios del fuego y del aliento vital, moldeó Regentes, siete en número, que envuelven en sus círculos al mundo sensible; y su gobierno es llamado el Destino."
Hermes Trismegisto
Eli

27 junio 2006

Rosacruces y Templarios


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Las tradiciones herméticas orientales encontraron en Occidente otros tantos canales para su expresión, durante la Edad Media y el principio de la Edad Moderna, en las muchas sociedades y órdenes místicas y secretas, aunque aparentemente con diversa finalidad exterior, que se manifestaron aquí y allá, todas íntimamente relacionadas con la Tradición Iniciática y ligadas interiormente por la afinidad de los medios de manifestación y una identidad fundamental de orientación.

Entre estos movimientos, los dos más conocidos y que más han influido en la Masonería, son la Orden del Templo, que tuvo su apogeo y su período de esplendor en el siglo XIII, y la Fraternidad Rosacruz, que influyó especialmente en el siglo XVII.

La Orden de los caballeros del Templo nació de las Cruzadas y el contacto que se estableció con ocasión de las mismas entre los caballeros venidos del Occidente y las místicas comunidades orientales depositarias de tradiciones esotéricas. Como Orden fue fundada en 1118 por dos caballeros franceses, Hugues de Payens y Godefroid de St. Omer, con el fin de proteger a los peregrinos que iban a Jerusalén después de la Primera Cruzada.

Los caballeros hacían los tres votos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, como las demás órdenes religiosas, y la Orden comprendía en sí misma un cuerpo eclesiástico propio, dependiente directa y únicamente del Gran Maestro de la Orden y del Papa. Así los místicos secretos de los cuales la Orden se hizo depositaria podían ser guardados con toda seguridad.

El secreto en el cual se desarrollaban las ceremonias de recepción, y se comunicaban los misterios a los que se reputaban dignos y maduros para poseerlos, fue el pretexto de las acusaciones de inmoralidad y herejía que se hicieron a la Orden, siendo en realidad motivadas estas acusaciones por la ignorancia, el celo y la codicia de su inmensa riqueza. Esta última fue principalmente la razón que llevó a Felipe el Hermoso, rey de Francia, en el año 1307, a aprehender sin previo aviso a todos los Templarios, que fueron torturados y juzgados muy sumariamente por el Tribunal de la Inquisición, con el preciso intento de acabar con la Orden, cuyo fin fue sellado trágicamente en 1314 (cuatro meses después de su abolición privada por obra del pontífice) por la bárbara muerte inflingida a su Gran Maestro Jacques de Molay, que fue quemado vivo delante de la catedral de Nôtre Dame de París.

Eli